Dicen que escribiendo lo que siento, o simplemente compartiéndolo, me voy a sentir mejor. Pero a mí lo de escribir no me está sirviendo para nada, porque el dolor no se va y la tristeza y mis lágrimas siguen ahí. No tengo fuerzas para afrontar la vida, lo que a esta le dé la gana de ponerme por delante. No tengo fuerzas para afrontar el día a día; ni fuerzas ni ganas. Mi mente está totalmente fuera de sí, no soy capaz de concentrarme para hacer nada, está encerrada en sí misma mandando dolor, dolor y más dolor a mi corazón. Antes no era difícil sacarme una sonrisa, más bien era lo más fácil del mundo, porque me reía con todo y por todo. Pero ahora es totalmente al revés. Nadie me ve, pero durante el día, más de una lágrima cae de mis ojos. Mi voz es tímida, lo que nunca he sido. Pero es que si me pongo ha hablar sé que voy a llorar, sé que voy a empezar a llorar y no voy a poder parar, como me pasa cada noche. Me puedo pasar horas y horas llorando, mordiendo la almohada y dándole puñetazos de la rabia, pidiendo una maldita explicación de por qué tú, por qué tan pronto, y por qué así. Siempre he dicho que yo no soy de llorar, que en mi vida pocas veces he llorado. Pero ahora estoy llorando lo que no he llorado en 18 años. Porque esto me está superando, esto me supera, esto puede conmigo. Llevo más de un mes sin dormir una noche entera, seguida, y estoy que me caigo. Pero aun así, no sé si será el dolor o la rabia lo que me impide dormir, no puedo, no consigo dormir. Me creía una persona fuerte, una persona que podía con todo lo que se le viniera encima. Pero veo que la vida me ha querido demostrar que no, de la manera más dura que ha podido. Me ha demostrado que soy débil, que no puedo aguantar una sola lágrima dentro de mí como hacía antes. Al final he llegado a la conclusión de que la vida no te enseña a golpes, te enseña a hostias, pero de estas hostias con las que te caes al suelo de lo fuerte que te dan. Pues así estoy, tirada en el suelo, con el mundo encima de mí. Sin poder moverme, sin poder hacer nada para salir de ahí, al menos por ahora, porque estoy sin fuerzas para levantarlo, y si intento levantarlo, duele. Estoy atrapada en un yo que no soy yo. Irune no es Irune, Irune no sonríe, Irune finge una sonrisa. Irune no ríe, Irune llora. Irune no está feliz, Irune está destrozada...
Tienes que seguir adelante, sino puedes por ti hazlo por él. Ahora más que nunca tienes q luchar por todo lo que quieres conseguir. Desde ahí arriba él te dara fuerzas y cada cosa que consigas te hará que quieras conseguir más, por él, por los que no vemos pero siempre estan ahi. Animo!
ResponderEliminar