¿Qué son cinco meses? Para vosotros no sé, pero para mí, sobre todo estos cinco últimos, han sido horribles, una pesadilla. Y más cuando me doy cuenta de que cinco meses son casi seis, y que seis meses es medio año; que es mucho tiempo, y a mí me ha parecido todo y nada a la vez. Porque parece que fue ayer cuando te tenía de mi mano, y ya hoy, hace cinco meses que te tuve que soltar para que te fueras para siempre, y yo no he avanzado, no avanzo, no puedo sin ti. Todo me viene grande, todo me queda grande, la vida es demasiado grande para mí si tú no estás. Papi, me tienes que perdonar cada vez que lloro, me tienes que perdonar todas las noches de lágrimas, cada bajón; porque eso significa que te quiero, y que no verte me rompe, me hunde, me destroza. Tengo tantas preguntas sin respuesta, tengo tan poco claro para qué sirve la vida, tengo tantas dudas, tantos miedos. ¿Para qué vivir? Bueno mejor, ¿Para qué vivir sin ti? Todo es malo. Nadie se preocupa por mí tanto como lo hacías tú, y nadie me entiende tan bien como me entendías tú, y yo eso es lo que necesito joder, lo necesito. Siento que nunca lo voy a superar, y que nunca me voy a acostumbrar a estar sin ti. Porque por mucho que hayan pasado cinco meses, el dolor sigue, y aumenta. Porque cinco meses parecen mucho, pero pueden ser eternos. Y a veces puede parecer que un día se repite una y otra vez, porque desde hace cinco meses, mis días son siempre lo mismo, porque todo me da igual, porque no me importa nada, y lo único que quiero es que vuelvas... ¿Cinco meses? Una tortura...
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