Mi madre, ¿Para mí? Lo más grande que existe. Todo lo que yo tengo, y lo que yo soy, se lo debo a ella, todo lo que he madurado, todo lo que me ha enseñado, TODO, todo es suyo...
A ella se lo cuento todo, TODO, es como una amiga para mí, confío en ella como en ninguna, porque sé, que nunca será capaz de hacerme daño, que es la única que siempre va a estar ahí, en todo; que le voy a poder contar cualquier cosa, que ella me va a entender, y me va a ayudar y a aconsejar mejor que nadie...
Ella se cree que no la valoro, pero lo que ella no sabe es que yo lo daría todo por ella, que yo sin ella no sería nada, que no podría vivir sin ella, que sin ella yo me muero.
Siempre discutimos, casi siempre, no hay yo creo un día en el que no lo hagamos, porque me parezco a ella, somos tan iguales de carácter, que chocamos, pero nuestro enfado no dura más de media hora... Por mucho orgullo que haya por medio, siempre vamos a ir la una donde la otra a darnos un abrazo, y decirnos: "Que te quiero." Los abrazos de mi madre son los que más me llenan, porque sé con certeza que esos abrazos están llenos de amor, de sentimiento, porque el amor de madre e hija es incalculable, es único...
Y ahora pienso: ¿Que haré yo cuándo ella me falte? ¿Que será de mí? ¿Quién me dará todo el amor y el cariño que me da ella cada día? Nadie... Es imposible, por mucho que encuentres a el amor de tu vida, y vivas feliz, el amor de una madre no se podrá sustituir nunca, en la vida, piensa que tu madre estuvo contigo desde el minuto cero en el que llegaste al mundo, y estuvo contigo hasta el final... ¿Existe algo más grande, y más bonito que eso? No lo creo... Tu madre nunca te dirá las cosas por decir, nunca te va a decir todo lo que tú quieras oír, porque no, las madres no son para eso... Tu madre siempre te dirá la verdad, nunca te va a herir, pero tampoco te va a mentir.
¿Qué conclusión saco con esto? Pues que mi madre para mí es lo más grande, es lo más importante e imprescindible en mi vida, que no la cambio, por NADA, que daría mi vida por ella si fuera necesario. Y que la tengo que dar las gracias por todo lo que me ha enseñado desde bebé, y por todo lo que me sigue enseñando; le tengo que dar las gracias por aguantar todas mis lágrimas, por pasarse noches en vela cuando yo era pequeña y no quería dormirme, por tenerme en brazos y acunarme hasta quedarme dormida, por ayudarme siempre, por que siempre esté ahí para mí, por tanto abrazo de cariño, por tanto beso, por tanta atención, por cada momento vivido con ella, por cada carcajada que nos hemos echado juntas, por guardarme todos los secretos... Simplemente: GRACIAS POR EXISTIR. Mami, te amo.
sábado, 22 de diciembre de 2012
Mi madre, lo más grande.
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