Vive el momento, vive tus sueños, que nada te impida ser feliz, que nada te impida sonreír. Traza tu propio camino y síguelo a muerte, no intentes colarte en el de los demás. Se tú mismo y disfruta. Siéntete a gusto, en paz, sin miedos ni temores. Aprovecha cada segundo como si fuese el último, porque nadie te dará la oportunidad de repetir. Ríe, salta, baila, canta... Lleva la alegría contigo a dónde quiera que vayas, pero sobre todo no te olvides de amar. Ama como si no hubiese nada más importante, como si tu vida dependiese de ello. Ama con pasión y sentimiento, con confianza e ilusión. Ama, y a ser posible, ama lo que tienes para tener lo que quieres. Sigue adelante, levántate si te caes, y no pienses demasiado, que la vida no está para pensarla, sino para vivirla y sentirla. Empieza todos tus gestos, palabras y actos con el corazón, y termínalos con una bonita sonrisa. Lucha por hacer inolvidable cada segundo, y date cuenta de que la felicidad no es una meta, sino un estilo de vida.☆
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